Wednesday 24 August 2011 19:22
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Los Planes que Estados Unidos tienen para Latinoamérica
PorWilliam Rosero
Islam Times - En el capítulo Guatemala, vemos cómo la nación más poderosa del planeta hace uso de los más salvajes y denigrantes métodos que, sin importar la bajeza y la perfidia con que son utilizados, se ensaña para imponer una hegemonía que ensalce las “virtudes” del capital norteamericano y sus intereses.
Los Planes que Estados Unidos tienen para Latinoamérica
Islam Times - En Guatemala los norteamericanos efectuaron la primera intervención directa contra un gobierno nacionalista y de importantes reformas al continuismo capitalista. Este llamativo proceso reformador inicia con la Presidencia de Juan José Arévalo, profundizándose más tarde con Jacobo Arbenz. Pero iniciemos en 1931, cuando llega al poder un hombre sin escrúpulos de patria, un tipo el cual, nunca supo que era leer y sentir los valores nacionales: Jorge Ubico Castañeda. Este cipayo y pitiyanqui instauró un régimen en el que los intereses de la nación guatemalteca no tuvieron nunca preponderancia ni mucho menos algún mínimo de importancia dentro de su política de estado. De este gobierno se destacan dos hechos: 1.Su acentuada política pro-estadounidense,congraciándose con las empresas norteamericanas entregándoles el territorio nacional a su disposición junto con todo tipo de privilegios y, 2.la Ley de Vagancia: en la que se obligaba a trabajar forzosamente si no se tuviese identificación ciudadana y la Ley de Viabilidad: la obligación que tenía el indígena de trabajar forzosa y gratuitamente para los terratenientes un promedio de 150 horas respectivamente. Además, el gobierno de Ubico extendía a 50 años más la explotación de la United Fruit Company sobre la amplia extensión del Pacífico guatemalteco. Estas eran algunas de las condiciones existentes en Guatemala en el momento en que el pueblo decidió sublevarse y derrocar al “tirano vicioso” mantenido por los Estados Unidos. A raíz de esta sublevación asume Federico Ponce Vaides la Presidencia, el cual, por su apego al ambiente militar dictatorial de derecha es rechazado por el pueblo, y un 20 de octubre de 1944este mismo pueblo le recuerda a la historia que son éstos los que mandan y no los tiranos títeres. Frente a esto, una Junta Revolucionaria en la cual está un tal Jacobo Arbenz, garantiza que en diciembre de ese mismo año se celebren elecciones limpias dando como ganador a Juan José Arévalo, pero no sin antes impulsar una Asamblea Nacional Constituyente, la cual, crea Sindicatos y les da realce en el plano nacional. El gobierno de Arévalo fue un gobierno de amplitud popular, protegiendo la Seguridad Social de los trabajadores, su Fuero Sindical y reconstruyendo la industria guatemalteca, entre otras medidas. Mientras tanto, Washington no miraba con buenos ojos esto, entre el Presidente de los Estados Unidos Eisenhower, el Secretario de Estado John Foster Dulles y su hermano el Director de la CIA AllenDulles –accionista en ese momento de la United Fruit Company- se encargan de prender la alarma en el Pentágono y declaran que “la propia defensa y supervivencia de Estados Unidos estaba en entredicho hasta que el virus fuera exterminado”. Pero no exterminaron ningún virus, por el contrario, lo que hicieron con Guatemala no está ni en los cálculos del sicópata más despiadado: La Secretaría de Salud Pública de los Estados Unidos realiza un experimento con ciudadanos guatemaltecos infectándolos de Sífilis y Gonorrea entre 1946 y 1948. ¿En qué consistieron estos experimentos? En probar con humanos mediante la inoculación directa sin conocimiento de la víctima de dicho procedimiento. ¿Cuál era la finalidad? Según los yanquis, perseguían probar la penicilina y demás fármacos contra estas enfermedades. ¿A quiénes infectaron? A mujeres, soldados, campesinos, niños, hombres privados de la libertad, personas con asistencia psiquiátrica. El autor material de esto fue elcientífico John Cutler, un tipo sin escrúpulos y sin ética médica al servicio de los intereses macabros de la extrema derecha yanqui, que venía de foguearse con elExperimento Tuskegee, en Alabama, con la misma finalidad pero sobre la población afroamericana que en ese momento era excluida y perseguida ferozmente por el Ku Klux Klan,la misma agrupación paramilitar apoyada años atrás por el Presidente Woodrow Wilson.Algo curioso, quien financió el experimento en Guatemala fuela Oficina Sanitaria Panamericana hoy conocida como Organización Panamericana de la Salud de la OEA. Para el año de 1950 gana las elecciones Jacobo Arbenz, aquel joven militar participe de la Junta Revolucionaria en el 44. Arbenz fue mucho más lejos que Arévalo, y liderando una política verdaderamente radical, reivindicó a las masas menos favorecidas al decretar una Reforma Agraria que repartía las tierras ociosas a los campesinos para que las trabajasen. Con esta medida se perjudicaron los terratenientes y la United Fruit Company de Allen Dulles. Es entonces cuando la CIA pone el grito en el cielo afirmando que lo ocurrido en Guatemala es “contraria a los intereses norteamericanos... basada en la defensa de reformas sociales y políticas de corte nacionalistas”. La reacción estaba ya cocinándose y tomó el nombre de “Movimiento de Liberación Nacional” encabezada por Carlos Castillo Armas, auspiciado y financiado por la CIA bajo el nombre de Operación PBSUCESS. Esta Operación encubierta consistía en entrenar y abastecer de armas a contrarrevolucionarios o paramilitares al servicio para desestabilizar el gobierno de Arbenz. Pero antes se debió crear la “figura jurídica” que legitimara la invasión, surgiendo la Declaración de Caracas en la que los representantes de Batista (Cuba), Trujillo(Republica Dominicana), Somoza(Nicaragua) y Perez Jimenez(Venezuela) -todos lacayos al servicio de Estados Unidos y acatando instrucciones de John F. Dulles- condenaban la situación democrática en Guatemala y dejaban abierta la posibilidad de una intervención.Esta reacción militar, política y jurídica tuvo en las masacres y las torturas a su aliado perfecto, a ella se le sumo el soborno y las amenazas a integrantes de las fuerzas armadas guatemaltecas aliadas al gobierno de Arbenz, el efecto de la Operación PBSUCESSempezaba a tener resultados. Al final fue depuesto Arbenz,originando su asilo en la Embajada mexicana. Ya en el poder Castillo Armas, devuelve las tierras a los terratenientes y a la United Fruit Company, y establece un gobierno represivo, reaccionario y arrodillado a Washington. A finales de la década de 1970 y principios de 1980 la resistencia popular se expresa nuevamente, pero esta vez toma la forma de guerra de guerrillas en los campos guatemaltecos: son los tiempos de la Teología de la Liberación. En la silla presidencial de Estados Unidos está el hombre de la guerra de las galaxias: Ronald Reagan. Entonces, las sectas se preparan para invadir los campos y ciudades donde la Teología de la Liberación había hecho su trabajo. Un feroz apologista de la nación del tío Sam aparece en escena: Efraín Ríos Montt, destacado defensor de los intereses de los Estados Unidos, además de ser un fiel seguidor de Adolf Hitler. Ríos Montt era un militar guatemalteco protestante que se hizo llamar “el ungido de dios”, creando iglesias evangélicas en los campos y llevando inmerso en el protestantismo los valores capitalistas y del mercado.Aun así, el “ungido de dios” ya estando en el poder, lleva cabo una doctrina antisubversiva,en la cual, los métodos de las masacres y de la tortura sistemática fueron las formas predilectas de su actuar contra indígenas y campesinos. Fue tan espléndido el resultado de pacificación, que Ronald Reagan llamó a Ríos Montt “un hombre enteramente dedicado a la causa de la democracia”. La situación de terror impuesta por Estados Unidos en este país llegó a extremos tan salvajes, queun periodista guatemalteco escribía que “…alguien en la Casa Blanca adora a los dioses aztecas ofreciéndoles la sangre de los centroamericanos”.
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